NOVENA
Y CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA
Coronilla
En las cuentas del Avemaría se dice:
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Al terminar cada decena se dice:
Santo Dios, Santo Fuerte Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
NOVENA DE LA DIVINA MISERICORDIA
Esta novena puede hacerse en cualquier época del año pero
Nuestro Señor recomendó que se empezara en Viernes Santo
porque adquiere todo su significado,
(Se empieza la Novena todos los días con esta, oración)
PLEGARIA DE UNIÓN AL SACRIFICIO DE CRISTO.
¡Señor, Dios Padre Todopoderoso! Por el Corazón
Inmaculado de María, yo te ofrezco a Jesús, tu Hijo muy amado,
abrasado en el fuego del Espíritu Santo, con las alabanzas que te
tributa, su acción de gracias, peticiones y expiaciones; para que
el mismo Jesús sea mi alabanza ante el trono de tu Majestad, mi
acción de gracias por los beneficios que tu mano derrama, mi petición
del auxilio necesario para no sucumbir a la tentación y hacer siempre
tu santa voluntad y mi expiación por todos los pecados, negligencias
y omisiones. No mires, Señor, mi gran indignidad, sino el precio
infinito de lo que te ofrezco, tu mismo Hijo abrasado en el fuego del Espíritu
Santo y el medio por el que te lo ofrezco, el Inmaculado Corazón
de María. Amén.
DÍA PRIMERO: Roguemos por la Humanidad y los pecadores.
Oh Misericordioso Jesús, cuyas principales prerrogativas son
la Misericordia y el Perdón. No mires nuestros pecados sino la esperanza
que tenemos en tu infinita Bondad; tómanos bajo la protección
de tu misericordioso Corazón a todos y no rechaces a ninguno. Te
lo rogamos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo,
en la unidad de la Santísimo e inescrutable Trinidad.
Y Tú, oh Padre Eterno, mira con los ojos de tu Misericordia
a toda la humanidad y sobre todo, a los pobres hijos tuyos, cuya única
esperanza es el Corazón misericordioso de tu Hijo y Señor
Nuestro Jesucristo. Por los méritos de su dolorosa Pasión
derrama sobre nosotros tu misericordia, a fin de que glorifiquemos por
todos los siglos tu bondad y tu omnipotencia. Amén. (Rezar una coronilla).
(Se termina la Novena todos los días con esta oración)
ACTO DE CONSAGRACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
Oh Jesús Misericordioso, tu bondad es infinita y los tesoros
de tu gracia son inagotables. Me abandono a tu Misericordia que sobrepuja
a todas tus obras, me consagro enteramente a Ti para vivir bajo los rayos
de tu gracia y de tu Amor que brotaron de tu Corazón traspasado
en la Cruz.
Quiero dar a conocer tu Misericordia por medio de las obras de misericordia
corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando
y asistiendo o los pobres afligidos y enfermos. Más Tú me
protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo
lo espero de tu Misericordia. Que toda la Humanidad comprenda el abismo
insondable de tu Misericordia, a fin de que poniendo toda su esperanza
en ella, pueda ensalzarla por toda la eternidad. Amén.
DÍA SEGUNDO: Roguemos por los sacerdotes y religiosos.
Oh Misericordioso Jesús fuente de todo bien. Acrecienta la gracia
en las almas de los sacerdotes y religiosos, a fin de que puedan cumplir
con decoro y con frutos sus deberes en tu viña. Haz que ellos con
la palabra y con el ejemplo conduzcan a todos los hombres a honrar a tu
Divina Misericordia.
Y Tú, oh Padre Eterno, mira con ojos de misericordia las filas
de aquellos que trabajan en tu viña, las almas de los sacerdotes,
de los religiosos y religiosas que son objeto de la predilección
especial de tu Hijo y Señor Nuestro Jesucristo. Protégelos
con la fuerza de tu bendición y concédeles tu luz, de manera
que llenos de celo guíen a los fieles por el camino de la salvación
y les transmitan tu Misericordia. Amén.
(Rezar una coronilla y el acto de consagración para todos los
días).
DÍA TERCERO: Roguemos por todos los fieles y almas devotas.
Oh Misericordioso Jesús que derramas sobre todos los hombres
copiosas gracias que proceden del tesoro de la Divina Misericordia. Acoge
a todos los fieles cristianos bajo la protección de tu Corazón
misericordioso y no rechaces a ninguno. Te lo rogamos por el Amor que te
une con el Padre y el Espíritu Santo en la unidad de la Santa e
inescrutable Trinidad.
Y Tú, oh Padre Eterno, mira con los ojos de tu Misericordia
las almas de los fieles y, por la dolorosa Pasión de tu Hijo, dales
tu bendición, sosteniéndolos con tu constante protección.
Haz que no pierdan jamás tu amor y el tesoro de la santo fe, sino
que exulten tu Divina Misericordia juntamente con el ejército de
Ángeles y Santos. Amén.
(Rezar una coronilla y el acto de consagración para todos los días).
DÍA CUARTO: Roguemos por los paganos e infieles.
Oh Misericordioso Jesús que eres la luz del mundo. Acoge bajo
la protección de tu Corazón Misericordioso las almas de los
paganos y de los infieles que todavía no te conocen. Haz que un
rayo de tu gracia los ilumine para que con nosotros, también ellos
exalten las maravillas de tu Misericordia por toda la eternidad.
Y Tú, oh Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia las almas
de los paganos e infieles que no conocen aún el Corazón Misericordioso
de tu Hijo y Señor Nuestro Jesucristo. Ilumínalas con la
luz del santo Evangelio, a fin de que comprendan la felicidad que es amarte
y exaltar tu Misericordia para todo la eternidad. Amén.
(Una coronilla y el acto de consagración para todos los días).
DÍA QUINTO: Roguemos por los herejes y cismáticos.
Oh Misericordioso Jesús, que eres la mismo bondad y no rehúsas
tu luz a quien confiando en Ti la implora. Toma bajo la protección
de tu misericordioso Corazón, las almas de los herejes y cismáticos
con la luz de tu gracia al seno de la Santa Iglesia, a fin de que junto
con nosotros exalten tu liberalísima Misericordia por toda la eternidad.
Eterno Padre, mira con ojos de Misericordia las almas de aquellos que
están lejos de la verdadera fe y viven en el error; por haber abusado
de tus gracias, han perdido ese tesoro, obstinándose en sus errores.
No mires, Señor, su malicia; recuerda el amor de tu Hijo y su dolorosa
Pasión, en el cual con tanto fervor te pedía: «Que
sean todos una sola cosa»... (Juan, 17, 12). Haz que estas almas
vuelvan pronto a la santa Unidad, para que juntamente con nosotros glorifiquen
tu Misericordia por los siglos de los siglos. Amén. (Una coronilla
y acto de consagración).
DÍA SEXTO: Roguemos por los niños y por los que
son semejantes a ellos.
Oh Misericordioso Jesús, Tú que has dicho: «Aprended
de Mí que soy manso y humilde de Corazón», acoge bajo
la protección de tu misericordiosísimo Corazón las
almas de los niños, y de aquellos que hechos mansos y humildes se
asemejan a ellos. Florezcan ante el Padre Celestial como flores perfumadas
que alegren el cielo. Haz que estas almas permanezcan firmes en tu Corazón
y exalten tu Misericordia por todo la eternidad.
Y Tú, oh Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia a los niños
y a las almas mansas y humildes que son más semejantes a tu amado
Hijo y que con el perfume de sus virtudes alegran tu Trono. Te rogamos,
por el gozo que ellos te dan, les concedas tu bendición, extendiéndola
al mundo entero, para así poder exaltar tu Misericordia por todo
la eternidad. Amén. (Una coronilla y acto de consagración).
DÍA SÉPTIMO: Roguemos por aquellos que adoran a
la Divina Misericordia y difunden la confianza en ella.
Oh Jesús Misericordioso, tu Corazón lleno de compasión
es el mismo Amor. Acoge bajo la protección de tu misericordioso
Corazón a las almas que se han dedicado particularmente a la adoración
de la Divina Misericordia, exaltando sus grandezas. Asiste a las almas
que toman todas sus fuerzas de la gracia divina, y que unidas a Ti, en
el dolor y en la prueba, quieren llevar sobre sus débiles hombros
el enorme peso mal que ha afligido a la humanidad entera. Concédeles
el don de la perseverancia, de la fortaleza y de la paciencia.
Y Tú oh Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia las almas
de aquellos que con especial celo lo adoran, y que, con palabras y obras,
te glorifican e imitan siendo misericordiosos con sus pobres hermanos.
Te rogamos concedas a estas almas que, llenos de esperanza recurren a Ti,
la inmensa gracia de tu Misericordia, según tu promesa de «protegerlos
en todas partes como tu propia gloria, siempre y especialmente en la hora
de la muerte». Amén. (Una coronilla y acto de consagración).
DÍA OCTAVO: Roguemos por las almas M Purgatorio.
Oh Misericordioso Jesús, que has dicho: «Sed misericordiosos
como lo es mi Padre que está en los cielos». Toma bajo la
protección de tu Corazón misericordioso a las almas del Purgatorio,
que los torrentes de Sangre y Agua que brotan de tu Corazón misericordioso
apague las llamas del Purgatorio, a fin de que también allí
sea alabada la infinita potencia de tu Misericordia.
Y Tú, oh Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia a las pobres
almas del Purgatorio; por la dolorosa Pasión de Jesucristo Nuestro
Salvador y por la amargura que en aquellas horas llenó su Sacratísimo
Corazón, demuestra tu misericordia con aquellos que están
sujetos a tu justa cólera. Te rogamos mires a estas almas sólo
a través de las llagas de tu amadísimo Hijo y Señor
nuestro, Jesucristo, cuya Misericordia sobrepuja a la Justicia. Amén.
(Una coronilla y acto de consagración).
DÍA NOVENO: Roguemos por las almas tibios.
Oh Misericordioso Jesús, que eres la Bondad mismo, acoge bajo
lo protección de tu Corazón misericordioso a todas las almas
tibias, que semejantes a cadáveres en putrefacción, te llenaron
de horrores en Getsemaní. Derrite el hielo de estas almas con el
fuego de tu purísimo Amor, para que puedan ellas exaltar tu Misericordia
por toda la eternidad.
Y Tú , Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia las almas
tibias, que en Getsemaní arrancaron al piadosísimo Corazón
de tu Hijo el doloroso lamento: «Pase de mí este cáliz».
Por la amarga Pasión de tu muy amado Hijo y Señor Nuestro,
Jesucristo, y por su agonía en la Cruz, te rogamos las inflames
con nuevo celo por tu gloria; derrama en sus corazones el verdadero amor,
para que haciendo obras de misericordia aquí en la tierra, puedan
exaltar tu Divina Misericordia por toda la eternidad. Amén. ¡Una
coronilla y acto de consagración).